Subvenciones Programa Leader 2009 en Catalunya

Hace una semana, me comentaba un cliente y amigo, “ ¿no me digas  que han quitado el Impuesto del Patrimonio que llevaba un montón de años declarando, y que me molestaba muchísimo pagar porque era tremendamente  injusto?” (realmente me lo dijo en otros términos irreproducibles), y yo le conteste: “no, pero si”.A ver, ¿lo han quitado o no?, y le volví a decir: “no, pero si”. Cuando vi que mi cliente se estaba empezando a poner nervioso, le añadí: no lo han quitado, pero sí que ya no tendrás que declarar ni liquidar por este impuesto; el resultado es como si lo hubiesen quitado, pero lo cierto es que lo que han hecho ha sido simplemente bonificarlo al 100 por 100, de tal forma que no hay que tributar ni declarar por él,… por el momento, ya que de la misma forma que han promulgado esta bonificación del 100%, en otro momento político-social-económico, pueden retirarla, como diría el ministro  de justicia: “ cuando toque la jugada.”

En la Ley 4/2008, de 23 de Diciembre, en su artículo tercero, se ha modificado, que no eliminado, el Impuesto sobre el Patrimonio de las Personas Físicas, regulado por la Ley 19/1991 de 6 de Junio.

Se introducen las siguientes modificaciones:

Uno. El artículo 33 queda redactado de la siguiente forma:

Artículo 33.-Bonificación general de la cuota íntegra.

Sobre la cuota íntegra del impuesto se aplicará una bonificación del 100 % a los sujetos pasivos por obligación personal o real de contribuir.

Dos. Se derogan los artículos 6, 36, 37,38,y la disposición transitoria

Por lo tanto no hay una supresión jurídica del impuesto mediante la desaparición de su regulación, sino que lo que se ha hecho es introducir una bonificación del 100 por 100 de la cuota íntegra del impuesto, con lo que el efecto es que no resulte obligación tributaria alguna.

Además, se derogan los  artículos siguientes:

Artículo 6.- Representantes de los sujetos pasivos no residentes en España.

La bonificación del Impuesto es tanto para los residentes como para los no residentes, de modo que se dispensa con carácter general de la obligación de presentar la declaración y liquidar por el mismo.

Al no tener que hacer la declaración ya no es necesario que nombren a una persona física o jurídica con domicilio en España para que los represente ante la Administración Tributaria en relación con sus obligaciones por este impuesto.

En general la medida de bonificar el Impuesto sobre el Patrimonio en un 100 por 100, incentivara las inversiones inmobiliarias en España por no residentes, o por lo menos dejara de ser un freno, que buena falta nos hace en los tiempos que corren.

En el mismo sentido queda derogada la Disposición Transitoria.

Como los artículos 36, 37 y 38, regulan la obligación de presentar la declaración, practicar autoliquidación, el pago de la deuda tributaria y las personas obligadas a ello, como consecuencia de la bonificación quedan también sin contenido, y por lo tanto también derogados.

La cuestión es, si lo que se pretende es que no se tribute por el Impuesto sobre el Patrimonio ¿por qué se ha procedido modificándolo mediante una bonificación total del 100% de la cuota, y no mediante la supresión directa del impuesto?

Pensamos en varias razones:

  1. Que la supresión hubiese dejado libre, en nuestro sistema fiscal, el hueco del hecho imponible de este impuesto: la titularidad de un patrimonio neto por personas físicas, en cuyo caso las Comunidades Autónomas podrían crear un impuesto sobre el patrimonio, similar, aunque la medida tuviese un coste electoral.
  2. Que se presente como un estímulo económico el importe que el Estado deberá de resarcir a las Comunidades Autónomas como consecuencia de la pérdida de recaudación consecuencia de la bonificación acordada, que es de unos 1.800 millones de euros, en virtud de la obligación prevista en la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA). ¿Si se hubiese suprimido no tendría la obligación de resarcirles?…
  3. Que se presente como un estímulo económico para fomentar la inversión en inmuebles para los extranjeros, teniendo en cuenta que en la mayoría de los  países no existe este impuesto y que son competencia de España a la hora de atraer inversiones inmobiliarias.
  4. Que el Impuesto sobre el Patrimonio sirve como base reguladora de otros impuestos de nuestro sistema tributario, de forma que servirá como objeto de remisión de estos; así en el impuesto sobre Sucesiones y Donaciones se remite a la exención en el artículo 4 de la Ley del Impuesto sobre el Patrimonio para definir las empresas familiares que quedan bonificadas en su transmisión, sea “inter-vivos” o “mortis-causa”. También las valoraciones realizadas sobre la base de las normas del Impuesto sobre el Patrimonio sirven como garantía de no aplicar sanciones en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.

En definitiva, que el Impuesto sobre el Patrimonio de las Personas Físicas dejara de exigirse en todo el territorio español, incluido ya para el ejercicio 2008, no teniendo que declarar ni liquidar por él, tanto los residentes como los no residentes en territorio español, pero…, el impuesto no se ha anulado, y por lo tanto permanece “en hibernación”, y seguirá siendo referencia de otros impuestos.

También nos preocupa que, debido a esta bonificación, se vuelva a tratar con más dureza tributaria a las “rentas del ahorro”, en el IRPF, ya que uno de los argumentos que se daban para justificar su tributación a un tipo único del 18%, en lugar de aplicarles la escala progresiva de tipos, era que el ahorro ya venía castigado con el Impuesto sobre el Patrimonio. A nuestro entender sería un grave error, ya que, teniendo en cuenta la libertad de movimiento de capitales en el seno de la UE, y lo fácil que resulta realizarlo, si se castigara al ahorro, este se iría de España, para alojarse en otros países en los que la tributación sobre el ahorro es más baja que incluso la actual de España, y en estos momentos en los que existe una falta tremenda de liquidez en el sector financiero, sería un error mayúsculo.